Es recomendable que todo candidato consulte su caso particular antes de inscribirse. Hay que tener en cuenta que algunas patologías contraindican la donación de médula ósea pero no la de sangre periférica y viceversa.
Enfermedades excluyentes. Antes de inscribirse, todo posible donante debe cerciorarse de no padecer alguna de las siguientes enfermedades:
- Hipertensión arterial no controlada
- Diabetes mellitas insulinodependiente
- Enfermedad cardiovascular, pulmonar, hepática, hematológica u otra patología que suponga un riesgo sobreañadido de complicaciones durante la donación.
- Enfermedad tumoral maligna, hematológica o autoinmune que suponga riesgo de transmisión para el receptor.
- Infección por virus de la hepatitis B o C, virus de la inmunodeficencia aquirida (SIDA) o por otros agentes potencialmente contagiosos.
-Algún factor de riesgo de SIDA (anticuerpos, anti-VIH, positivos, drogadicción por vía intravenosa, relaciones sexuales múltiples, ser pareja de uno de los anteriores, ser hemofílico o pareja sexual de hemofílico, lesiones con material contaminado en el último año).
- Haber sido dado de baja definitiva como donante de sangre.
Contraindicaciones en progenitores de sangre periférica
- Tener antecedentes de enfermedad inflamatoria ocular (iritis, episcleritis) o fibromialgia.
- Tener antecedentes o factores de riesgo de trombosis venosa profunda o embolismo pulmonar.
- Recibir tratamiento con litio.
- Tener recuentos de plaquetas inferiores a 150.000 ml.
Contraindicaciones temporales
- El embarazo. Tras el alumbramiento y una vez concluida la lactancia se puede ser donante.
- Los tratamientos anticoagulantes o antiagregantes (con aspirina, dipiridamol o similares), en función de su duración.
- Otros. Procesos como la obesidad mórbida, malformaciones del cuello o la columna vertebral, posibles alergias a los anestésicos y déficits enzimáticos familiares.